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Caracas, la ciudad de los mil climas

 

 

Calor, grata frescura. Riqueza, marginalidad. Laboriosidad, expectativa. Progreso, incertidumbre. Urgencia siempre. A cuatrocientos treinta años justos de fundada, Santiago de León de Caracas es una ciudad que ejemplifica a la perfección los contrastes que caracterizan a las grandes urbes modernas. Asentada sobre un valle holgado para la muy española cuadrícula de calles que constituía su núcleo original, Caracas se extiende ahora por las colinas aledañas y busca desahogo más allá, urgida por el empuje de su población que hoy día supera los cinco millones de personas. La fisonomía de Caracas, por ende, se ha transformado radicalmente en los últimos cincuenta años: lo que era una ciudad de costumbres casi rurales, en la que todo el mundo se conocía y el fragor del tradicional cañonazo de fin de año podía ser escuchado en toda la ciudad, se ha convertido en una gran metrópolis en la que abundan los grandes edificios de treinta o más pisos, proyectados y construidos según los más modernos conceptos arquitectónicos, con amplias autopistas que atraviesan la ciudad de este a oeste y de norte a sur; enormes centros comerciales que atraen a numerosos compradores y a montones de paseantes; grandes hoteles de reconocidas cadenas internacionales que ofrecen lujoso hospedaje; multitud de restaurantes que brindan la más exquisita comida nacional e internacional; parques que manchan de verdor las distintas zonas de la ciudad; y múltiples museos que muestran al público colecciones que albergan obras de los mejores artistas del mundo.

Por necesidad o por costumbre, el caraqueño es madrugador y desde muy temprano, espabiladas por un frescor vigorizante, las calles van llenándose de personas que acuden a sus lugares de trabajo, estudiantes que se dirigen a sus escuelas, amas de casa que van a hacer su compra diaria. Los bancos, las oficinas públicas, los comercios bullen de actividad. El clima atosigante de la aglomeración y del tráfico convive con el clima pausado, sereno de las urbanizaciones caraqueñas, cuyos frondosos árboles brindan sombra a toda hora. Jabillos, apamates, bucares, araucarias, cipreses, eucaliptos y árboles frutales como mangos y mamones, ofrecen refugio contra el sol del mediodía y, a veces, también sus frutos al caminante. Los mangos maduros, amarillos cofres de dulzura, caen al suelo o se inclinan al alcance de la mano como una gentil dádiva de la naturaleza generosa. El clima para la germinación y el crecimiento es tan propicio que no es raro ver crecer en las grietas del concreto no sólo hierbas sino arbolillos que alcanzan una respetable dimensión.

La actividad que caracteriza a la Caracas diurna se prolonga de noche en discotecas, bares, nightclubes, y en la intensa actividad cultural: las galerías de arte inauguran exposiciones prácticamente todos los días de la semana, las agrupaciones teatrales, las compañías de danza, las orquestas, los centros literarios mantienen programaciones permanentes, los cines ofrecen los estrenos que pueden verse en cualquier gran ciudad europea o estadounidense. La Caracas cultural le regala a propios y extraños toda una vasta gama de posibilidades que son las que privilegian al habitante de una gran ciudad.

Dentro de esta dinámica actividad cultural se inscribe la realización de la Feria Iberoamericana de Arte, Fia-97 consolidada gracias a un público que acude masivamente cuando es convocado en el nombre del arte y de la cultura. Festivales nacionales e internacionales de Teatro y de Cine, temporadas de zarzuela y de ópera, conciertos de rock y de música popular, salones nacionales de arte son disfrutados intensamente por gente que proviene de los más distintos sectores sociales.

Así es, pues, Caracas, una ciudad de gente atareada y alegre, dinámica y alerta a lo que sucede en el mundo, abierta y tan habituada al cambio que si éste no le sale al encuentro, lo busca ávidamente. El pasado, para bien o para mal, parece interesarle poco a los caraqueños; prefieren estar pendientes de la cita urgente que tienen con el porvenir.

 

Mara ComerIati

 

 

 

 

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