
Arte y Petróleo
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I
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| Dentro de todos los
escenarios de influencia y de los ámbitos de impacto del petróleo, necesariamente ha
aflorado el territorio de la especulación cultural y de la expresión plástica.
Difícilmente puede identificarse alguna disciplina creativa que no revele la presencio de
testimonios centrados en el asunto petrolero. A manera de simple ilustración1 convendría
recordar que en Venezuela se han escrito -según la investigación realizada por María
Elena de D'Alessandro- alrededor de treinta obras literarias que abordan directamente el
temo petrolero. La obra que marcó el inicio del trata miento del petroleo fue «Canto al
Ingeniero de Minas» escrita por José Tadeo Arreaza Calatraba en 1922. Antes sólo había
sido materia de referencias casuísticas y tangenciales. En un breve repertorio se
destacan obras como «Mene» y «Casandra» de Ramón Díaz Sánchez, «Casas Muertas» y
«Oficina No 1» de Miguel Otero Silva, «Sobre la misma tierra» de Rómulo Gallegos,
«Zona de tolerancia» 'de Benito lrady, «Memorias de una antigua primavera» de Milagros
Mata Gil, «Petrolerías» y «Generaciones de Zumaque» de Daniel Bendohan.
Una relación semejante podría hacerse en el campo del cine, la
música, la danza y, en general, en todas las áreas y disciplinas del mundo artístico.
Pero nuestro propósito no se asocia con el interés de agotar estas relaciones. Tan sólo
es necesario tener presente que el petróleo ha estado presente en los focos de reflexión
y en los puntos afectivos de nuestros creadores e intelectuales. Por encima de su
tratamiento directo y hegemónico 'puede decirse que el petróleo ha estado cerca de las
preocupaciones, expectativas y esperanzas de todo venezolano. Sus alcances e
implicaciones, sus oportunidades y riesgos, así como sus aportes e impactos en los campos
políticos, económicos, sociales y culturales han sido cubiertos mediante simples
discursos hasta por tratados enjundiosos, pasando desde luego por variados artículos y
ensayos. Por supuesto que, en la perspectiva
de esta apreciación, tienen cabida legítima los matices
evaluativos más variados: algunos afirmarán que, dada la importancia del petróleo en
Venezuela, podría considerarse como muy parcial y limitada la producción intelectual
sobre el asunto. Otras opiniones podrán acentuar una posición contraria y, en este
espacio pendular, también tendrán cabida los tesis moderadas y balanceadas. Pero lo
interesante es que el petróleo, en todas las disciplinas y géneros artísticos, se ha
convertido en objeto de acercamiento y tratamiento.
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II
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Pero ¿qué ha ocurrido con el petróleo en
el ámbito de las artes plásticas? Esta es una pre9unta demasiado 'directa y, por lo
tanto, resulta difícil responderla sin algunas desagregaciones previas. La primera
distinción que tendría que establecerse es que, en el campo de nuestra plástica, el
petróleo se ha convertido en tema o contenido de alusiones y definiciones formales.
También el petróleo ha sido tomado como técnica, en tanto que se ha usado como recurso
y materia de las resoluciones. Finalmente, pueden igualmente identificarse casos donde el
petróleo, en lugar de ser objeto temático o recurso matérico, se ha concebido como un
discurso estético. En síntesis, el petróleo ha sido tema, materia y contenido de
nuestra plástica. 111 Cuando nos centramos en la primera
de los opciones, nos viene inmediatamente a la memoria el amplio desarrollo que, desde esa
perspectiva, asumieron los cultivadores de los Realismos que se denominaban «Críticos»,
«Políticos» o «Socialistas». Amparados bajo estos enfoques, encontramos los abordajes
del tema petrolero realizado, entre otros, por Cesar Rengifo, Pedro León Castro y Gabriel
Brocho. También hay que subrayar las caricaturas realizadas con intenciones políticas y
críticos ejecutadas por Pedro León Zapata, Abilio Padrón y Régulo Pérez. Una rápida
acotación permite advertir que el carácter comprometido con ideologías políticas
sirvió para radicalizar una posición crítica en el tratamiento de los distintos temas
y, muy especialmente, del asunto petrolero como fuente de usos y abusos por porte de los
dueños del poder político y económico. Esta consideración temática de los conflictos
sociales y humanos asociados al petróleo tuvo su etapa más significativa después de la
segunda guerra mundial y se prolongó con acentos especiales durante la década de los
años 50y 60.
En el marco de esta revisión tendríamos que
resaltar las aproximaciones logradas por Mariana Bunimov, Adrián Pu¡ol, Luis Villamizar,
Ricardo Benaim y Fanny Jovar. Bien sea por series o de manera ocasional, y estos artistas
acometieron el tema con la libertad y amplitud propia de sus respectivos enfoques
plásticos. Pero, tal como lo hemos dicho, el petróleo no sólo ha sido objeto de
resolución temática, de referencialidad formal y de pauto caricaturesca, sino que
igualmente él y sus derivados han sido utilizados como materiales para conformar y
solventar las propias obras. Distintos artistas venezolanos han recurrido 'a este medio
para definir y materializar sus proposiciones. Específicamente, deben recordarse las
experiencias realizadas por Víctor Hugo Irazábol, Samuel Baroni, Asdrúbal Colmenárez,
Antonio Lazo, Gladys Medina, Lenin Qvalles y Ernesto Zalez entre otros. |
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III
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| La acepción conceptual, en
su alcance más abarcador, ha sido esencialmente asumida por Rolando Peña. En efecto,
este artista ha centrado toda su investigación estética y todo el registro de su
proposición visual en el petróleo. Este ha sido asumido y entendido como recurso
ensimismado, como icono simbolizado y como acontecimiento que desprende impactos y
resonancias de diversa índole. Definitivamente, la aproximación y la utilización que
hace Rolando Peña del petróleo es amplia en su alcance y plural en sus posibilidades.
Para este artista, el petróleo ha sido realidad isomórfica o metafórica, alusión
mágica o retórica, incursión mitológica o mítica, dato simbólico o iconológico,
argumento iconoclasta o analítico, advertencia existencial u obsesiva. 1De
manera análoga a la sentencia de Ortega y Gasset según la cual el hombre es él y su
circunstancia, ¡podríamos aseverar que, para Rolando Peña, el petróleo es él y su
circunstancia, es él y sus recursos; y es él y sus
· resonancias socio-culturales. El petróleo
es un universo y es un manantial de ahondamientos vivenciales, conceptuales y estéticos
en el caso de Peña. Es también contenido y continente de su obra, por eso sus
realizaciones aluden directamente al asunto pero asimismo enfatizan los medios,
instrumentos y recursos asociados a la cuestión petrolera en sus más diversas
expresiones.
Aquí no sólo se alude al hidrocarburo sino
que también se asoman los barriles, las torres, las cabrias y los balancines. Este
desarrollo ha sido solventado a través de las técnicas más diversificadas, como son: la
escultura, la fotografía, la gráfica, el performance, la instalación, el video y los
nuevos medios informáticos y telemáticos En el caso de Pena, el petróleo y todos sus
recursos asociados han sido sometidos a versiones, revisiones, derivaciones y
contextualizaciones que han alcanzado las más elevadas especulaciones plásticas y las
más superlativas repotenciaciones expresivas.
Sin eufemismos podríamos decir que el
petróleo es para Peña el código de afirmación estética pero que también es la
trinchera de su rebeldía, el recurso de combate y el icono de resistencia con el cual ha
desplegado la esencia y destino de su proposición. Sólo en este contexto puede
entenderse, incluso, su indumentaria impecablemente negra y la entrega obsesiva que ha
demostrado alrededor de este asunto. Rolando Peña, como sujeto, es parte sustantiva de su
propia obra Ciertamente, el petróleo ha sido para Peña una fuente viva de reflexión,
pero asimismo, ha sido un insumo para emociones, intuiciones, sensaciones y valores. El
petróleo es, en definitiva, la ontología de su vida. |
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IV
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| A partir de estos
antecedentes, los organizadores de Fia han convocado a un grupo de artistas para
que aborden el asunto petrolero, desde sus personales enfoques ya partir de las técnicas
más abiertas y diversificadas. El grupo está integrado por Ricardo Benaím, Carola
Bravo, Sigfredo Chacón, Alexander Gerdel, Victor Hugo Irazábal, Luis Lartitegui, Antonio
Lazo, Hernán Monterola,Julio Pacheco Rivas, Rolando Peña, Sydia Reyes y Gisela Romero.
Victor Guédez |


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