Carmen Calvo
|
Nativa de Valencia, esta artista
española ha creado un universo plástico personal y reconocible en la que recoge los
fragmentos de su alrededor y su interior para construir con ellos sus creaciones vitales y
líricas. Comenzó a exponer en España muy joven y antes de cumplir los treinta a-os fue
elegida para la polémica muestra New Images from Spain en el Museo de Guggenheim de Nueva
York en 1980. Un caso muy especial en el arte español, porque ha evolucionado con
coherencia, sin importarle los vaivenes de la moda y la fortuna, y hoy se convertido en
una de las mejores artistas europeas de su generación. En 1985 se muda a París durante
siete años en los que no se desvincula de su país. En 1997, representa a España en la
Bienal de Venecia. Su obra se encuentra en una larga lista de museos de arte
contemporáneo desde el MACCSI, Marugame Hirai, Kobe, pasando por el de Reina Sofía, el
Salomón R. Guggenheim, y la Fundación Peter Stuyvesant de Amsterdam tan solo para citar
unos pocos.
A lo largo de dos décadas, más que cumplidas, que abarca su trayectoria creativa, Carmen
Calvo ha demostrado ser, de modo incontestable, una de esas figuras de auténtica hondura
y densidad, capaces de intuir en sí misma desde el inicio una vía susceptible de
florecer sin desmentir su identidad primera, en insospechadas, y cada vez más complejas,
arborescencia. Enfrentado las cuestiones abiertas en el debate protagonizado por su propio
entorno generacional de los setenta, acerca de la extinción y la pertinencia de la
práctica pictórica, la artista valenciana desarrolla, como es conocido, una aventura
poética de sesgo extremadamente personal.
Mediante un singular espectro de recursos metafóricos que apelaban a los materiales e
instrumental del oficio, a la irreductible fisura entre dialéctica entre fragmento y
totalidad, al estereotipo de las ordenaciones taxonómicas o a las analogías de lo
arqueológico-, y desde una ironía equidistante de las posiciones analíticas y del
retorno militante a lo pict-rico, Carmen Calvo habr'a de brindarnos una emocionante
meditación, basada por una pudorosa sombra de melancolía, acerca de esa letal erosión
que la compulsiva temporalidad de lo moderno imprime, no ya solo a la pintura sino a todo
legado artesanal y a la conciencia inocente de su práctica.
Fernando Huici
Texto del catálogo, exposición
en la Diputación de Málaga.
Octubre-Noviembre 1997.
Pocos artistas son hoy en día tan reconocibles como Carmen Calvo, ella ha conseguido
crear un universo plástico tan personal que inmediatamente es reconocible como único y
como auténtico, porque es un territorio en el que sólo ella habita. Y la libertad en
realizar su trabajo es la sencilla evolución de ese proceso que la lleva a desentrañar
lenguajes plásticos ajenos, a utilizar aquello que simplemente puede encontrarse como
parte de la perfección, no como un simple tic nervioso carente de intuición sino como la
búsqueda de algo que nos permita seguir adelante solo después de saber desde donde
partimos. Esa forma tan personal de poner sobre el papel, sobre el lienzo, sobre la
madera, en una sucesión narrativa ordenada pero a la vez anárquica como la memoria, como
la mirada, como la vida, es el estilo de este artista, esa es su forma de recoger los
fragmentos de su alrededor y de su interior, las formas de los objetos, los recuerdos de
las cosas, para construir con ellos sus cuadros, sus proyecciones vitales y líricas. Se
trata de una narración siempre en primera persona y tan delicada que hay que protegerla
del tiempo y de los elementos externos, frágil y a la vez peligrosa. Ella trabaja como
una costurera de hoy, una zurcidora de rasgones emocionales, para construir una línea que
nos ate a nuestra sombra para como Wendy y Peter Pan, coser nuestra sombra a nuestro
cuerpo y ser solo uno.
Rosa Olivares
Texto del catálogo, exposición en
la Galería Luis Adelantado.
Enero-Febrero 1996.
En cuanto a Carmen Calvo. Ya internacionalmente muy apreciada a fines de la década de los
setenta, cuando aún no había cumplido los treinta años fue elegida por Margaret Rowell
para la entonces célebre polémica muestra New Images from Spain, Museo Guggenheim, Nueva
York, 1980, dirá que su madurez actual es sencillamente deslumbrante y cautiva
literalmente a todo el mundo. Es un caso muy especial en el arte español, porque ha
evolucionado con coherencia sin importarle los vaivenes de la moda y la fortuna, y hoy se
ha convertido en una de las mejores artistas europeas de su generación, dicho sea sin la
menor exageración. Así que I miei migliori auguriÈ.
Francisco Calvo Serraller
Joan Brossa y Carmen Calvo
expondrán en la Bienal del Venecia,
Diario El País, 14/2/1997, p. 40.

|