Carmen Calvo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sex-appeal será espectral

1997
Técnica mixta
200 x 140cm
Foto: Mateo Gamón

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Nativa de Valencia, esta artista española ha creado un universo plástico personal y reconocible en la que recoge los fragmentos de su alrededor y su interior para construir con ellos sus creaciones vitales y líricas. Comenzó a exponer en España muy joven y antes de cumplir los treinta años fue elegida para la polémica muestra New Images from Spain en el Museo de Guggenheim de Nueva York en 1980. Un caso muy especial en el arte español, porque ha evolucionado con coherencia, sin importarle los vaivenes de la moda y la fortuna, y hoy se ha convertido en una de las mejores artistas europeas de su generación. En 1985 se muda a París durante siete años en los que no se desvincula de su país. En 1997, representa a España en la Bienal de Venecia. Su obra se encuentra en una larga lista de museos de arte contemporáneo desde el MACCSI, Marugame Hirai, Kobe, pasando por el de Reina Sofía, el Salomón R. Guggenheim, y la Fundación Peter Stuyvesant de Amsterdam tan solo para citar unos pocos.

Carmen Calvo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Calvo

Nativa de Valencia, esta artista española ha creado un universo plástico personal y reconocible en la que recoge los fragmentos de su alrededor y su interior para construir con ellos sus creaciones vitales y líricas. Comenzó a exponer en España muy joven y antes de cumplir los treinta a-os fue elegida para la polémica muestra New Images from Spain en el Museo de Guggenheim de Nueva York en 1980. Un caso muy especial en el arte español, porque ha evolucionado con coherencia, sin importarle los vaivenes de la moda y la fortuna, y hoy se convertido en una de las mejores artistas europeas de su generación. En 1985 se muda a París durante siete años en los que no se desvincula de su país. En 1997, representa a España en la Bienal de Venecia. Su obra se encuentra en una larga lista de museos de arte contemporáneo desde el MACCSI, Marugame Hirai, Kobe, pasando por el de Reina Sofía, el Salomón R. Guggenheim, y la Fundación Peter Stuyvesant de Amsterdam tan solo para citar unos pocos.


A lo largo de dos décadas, más que cumplidas, que abarca su trayectoria creativa, Carmen Calvo ha demostrado ser, de modo incontestable, una de esas figuras de auténtica hondura y densidad, capaces de intuir en sí misma desde el inicio una vía susceptible de florecer sin desmentir su identidad primera, en insospechadas, y cada vez más complejas, arborescencia. Enfrentado las cuestiones abiertas en el debate protagonizado por su propio entorno generacional de los setenta, acerca de la extinción y la pertinencia de la práctica pictórica, la artista valenciana desarrolla, como es conocido, una aventura poética de sesgo extremadamente personal.
Mediante un singular espectro de recursos metafóricos que apelaban a los materiales e instrumental del oficio, a la irreductible fisura entre dialéctica entre fragmento y totalidad, al estereotipo de las ordenaciones taxonómicas o a las analogías de lo arqueológico-, y desde una ironía equidistante de las posiciones analíticas y del retorno militante a lo pict-rico, Carmen Calvo habr'a de brindarnos una emocionante meditación, basada por una pudorosa sombra de melancolía, acerca de esa letal erosión que la compulsiva temporalidad de lo moderno imprime, no ya solo a la pintura sino a todo legado artesanal y a la conciencia inocente de su práctica.


Fernando Huici


Texto del catálogo, exposición
en la Diputación de Málaga.
Octubre-Noviembre 1997.




Pocos artistas son hoy en día tan reconocibles como Carmen Calvo, ella ha conseguido crear un universo plástico tan personal que inmediatamente es reconocible como único y como auténtico, porque es un territorio en el que sólo ella habita. Y la libertad en realizar su trabajo es la sencilla evolución de ese proceso que la lleva a desentrañar lenguajes plásticos ajenos, a utilizar aquello que simplemente puede encontrarse como parte de la perfección, no como un simple tic nervioso carente de intuición sino como la búsqueda de algo que nos permita seguir adelante solo después de saber desde donde partimos. Esa forma tan personal de poner sobre el papel, sobre el lienzo, sobre la madera, en una sucesión narrativa ordenada pero a la vez anárquica como la memoria, como la mirada, como la vida, es el estilo de este artista, esa es su forma de recoger los fragmentos de su alrededor y de su interior, las formas de los objetos, los recuerdos de las cosas, para construir con ellos sus cuadros, sus proyecciones vitales y líricas. Se trata de una narración siempre en primera persona y tan delicada que hay que protegerla del tiempo y de los elementos externos, frágil y a la vez peligrosa. Ella trabaja como una costurera de hoy, una zurcidora de rasgones emocionales, para construir una línea que nos ate a nuestra sombra para como Wendy y Peter Pan, coser nuestra sombra a nuestro cuerpo y ser solo uno.


Rosa Olivares


Texto del catálogo, exposición en
la Galería Luis Adelantado.
Enero-Febrero 1996.

 



En cuanto a Carmen Calvo. Ya internacionalmente muy apreciada a fines de la década de los setenta, cuando aún no había cumplido los treinta años fue elegida por Margaret Rowell para la entonces célebre polémica muestra New Images from Spain, Museo Guggenheim, Nueva York, 1980, dirá que su madurez actual es sencillamente deslumbrante y cautiva literalmente a todo el mundo. Es un caso muy especial en el arte español, porque ha evolucionado con coherencia sin importarle los vaivenes de la moda y la fortuna, y hoy se ha convertido en una de las mejores artistas europeas de su generación, dicho sea sin la menor exageración. Así que I miei migliori auguriÈ.

Francisco Calvo Serraller


Joan Brossa y Carmen Calvo
expondrán en la Bienal del Venecia,
Diario El País, 14/2/1997, p. 40.

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