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2 DE JULIO Diario El Nacional

Cultura

EL NACIONAL - JUEVES 2 DE JULIO DE 1998

CULTURA

FIA 98: UNA FIESTA PARA LA VISTA

Para algunos el arte del siglo XX es una broma pesada

Hoy y mañana, el español Fernando Castro Flórez, formado en la astrofísica, la filosofía, las letras y la estética, e invitado de la Feria Iberoamericana de Caracas, impartirá en el Maccsi un seminario taller titulado "De la plenitud del lienzo al desbordamiento del cuadro". Tan desbordado como la Feria

Ruben Wisotzki

juyeves2a.gif (25218 bytes)Este señor de chemise por fuera y zapatos de goma no parece ser el mismo que se presenta en el boletín de prensa como un doctor en Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid, profesor del Master de Museología de la Universidad Complutense de Madrid, miembro del consejo de redacción de la estupenda revista Creación, entre una docena de responsabilidades de igual importancia. Parece más bien un turista de esos que habitan, sin saber por qué, un hotel de cinco estrellas mientras se broncea con aire acondicionado.

Pero Fernando Castro Flórez, nacido en Plasencia en 1964, es una de las grandes personalidades invitadas a esta séptima edición de la FIA que se esmera por ofrecer algo más que obras de arte con precios.

-Tomando en cuenta "su amplio prontuario", lo más lógico sería preguntarle cómo está el arte, ¿no?

-Creo que ha sufrido una gran transformación en los años noventa con el emerger de fenómenos que venían insinuándose, tal vez, en los ochenta. Me refiero al arte de las mujeres y sus implicaciones con el feminismo, a la posición de los homosexuales dentro del arte contemporáneo y a la mezcla fuerte de lenguajes. Me refiero a una visión de lo fotográfico, a las nuevas formas de lo escultórico y a la nueva pintura que ya no se soporta entre los marcos. Me refiero a la introducción radical del arte de todas partes del mundo que permite que nos alejemos del enfoque eurocentrista del arte, y nos adentremos a otras expresiones provenientes de otros lugares. Son novedades radicales...

-Pero lo más importante de lo radical, tal como lo demostraron los años de las vanguardias, se basa en sus posibles aportes.

-Y estos años lo tienen. Tenemos la promesa de que la obra de arte no sea algo intangible e intocable. Las nuevas tecnologías obligan al espectador no solamente a ser inteligente, sino también a que sea capaz de modificar la obra y crear la suya propia. Así se cumpliría totalmente aquella divisa de Beuys de que todo hombre es un artista.

-¿Esta irrupción tecnológica en el arte nos permitirá intuir cuál será el camino del arte?

-Sabemos al menos en qué dirección ya no irá. En esta frontera de paso al siglo que viene tendremos que ajustar las cuentas con la modernidad. Hay dos posiciones al respecto, están aquellos que piensan que el arte de este siglo es una broma pesada y aquellos que piensan que la modernidad es un proyecto todavía inconcluso, que la fractura posmoderna todavía tiene que ser todavía más intensificada y que hay que mezclar aún más los lenguajes...

-¿Desde qué orilla hablará usted?

-Me inclino por la segunda posición. Creo que el arte se metaforsea pero no desaparece.

-Mencionó que la modernidad es un proyecto inconcluso. ¿Qué le falta?

-Creo que falta la emancipación, una palabra utilizada con demagogia, imposible de pronunciarse sin un sentimento de verguenza o ironía. Pero todavía late. Necesitamos una implicación mayor de lo social en el arte, que los museos dejen de ser los neutralizadores de las pasiones...

-¿Acaso eso son los museos?

-Yo me refiero a ellos como pertenecientes a una era de glaciación. A todo lo que se opone el museo lo neutraliza una vez que está entre sus paredes. Debemos ir más allá de los museos, me gusta la noción del arte público, del arte en las redes. Debemos superar la fosilización de los productos del arte.

-¿Cuál es la contribución de un feria de arte ante este panorama?

-Creo que una feria de arte en donde el mercado está bien consolidado no contribuye para nada. La feria de Basilea, por ejemplo, es magnífica para los coleccionistas pero no sé si para los demás. Pero otras ferias, como la de Madrid, Guadalajara o la de Caracas, suplen a las grandes bienales que se realizan en otras ciudades.

-No lo tome como algo personal, pero, ¿no es sospechoso que venga un Castro Flórez a decirnos cómo está el arte?

-No me interesa el colonialismo cultural. Es patético esperar que venga un Mesías a decirte cómo estás. Confieso que nosotros mismos en España nos hemos rendido ante un Achille Bonito Oliva o ante una Katherine David. Se veían y los veíamos como profetas, pero hasta ahora no he conocido a nadie que se presente como profeta y no termine haciendo el ridículo.

-Al igual que aquel que viene de paseo e improvisa un discurso...

-Es verdad. Yo al menos no traigo un bañador para echarme en la piscina, ni tampoco traigo tres o cuatro preservativos por si tengo oportunidad de follar.

Prefiero traer tiempo y un cuaderno. Lo primero es para dialogar con la gente, lo segundo para anotar y no olvidar lo que escucho.