FIA 98: UNA FIESTA PARA LA VISTA El
arte y la tecnología dan a luz una sola estética
Tecno-FIA 98 reúne, por tercera vez, las propuestas de siete creadores
venezolanos que, vía bytes y acrílicos, unen tradición y modernidad. En un recodo de la
Feria Iberoamericana de Arte, Enrique Enríquez, Pedro Morales, el trío del Escuadrón
Sudaca, Nela Ochoa y Esso Alvarez apuestan por las
imágenes surgidas del ámbito digital. Los dos últimos, además, aportan sus pareceres
sobre las nuevas formas de expresión susceptibles de ser almacenadas en un diskette de
computadora
JUAN ANTONIO GONZALEZ
De la revolución causada por aquella obra del artista
coreano, nacionalizado estadounidense, Nam June Paik, en la que una vela encendida
brillaba desde el interior del cascarón de un televisor, sólo quedan hoy aires de
nostalgia. Nostálgico es también ahora el movimiento de contracultura llamado Fluxus,
cuyas arremetidas públicas contra los valores consumistas difundidos por la TV
degeneraron en una nueva forma de expresión conocida como videoarte. Eran los agitados
años sesenta, y las imprecisas imágenes salidas de la pantalla chica se volvían aún
más imprecisas por obra de un puñado de creadores dispuestos a escupir sobre conceptos
como la patria, la guerra, el éxito...
Pero lo que en la década de los Beatles y de la llegada del hombre a la Luna era un
maravilloso invento científico, se convirtió con el tiempo en un objeto tan cotidiano
como una cafetera o una tostadora. La tecnología no ha dejado de sorprendernos con sus
innovaciones. Nos ha hecho más confortable la vida y hasta ha invadido, en el mejor de
los sentidos, áreas reservadas al terreno de la interioridad humana. Hoy, podemos tener
sexo a través de una computadora...
La creación artística no escapa al torbellino de adelantos que nos regala la
tecnología. Tampoco quiere huir de él. Así lo demuestran Enrique Enríquez, Pedro
Morales, el trío del Escuadrón Sudaca -Joaquín Urbina, Iván Larraguibel y Alejandro
Rebolledo-, Nela Ochoa y Esso Alvarez, creadores que participan este año en la tercera
edición de Tecno-FIA.
Propuestas disímiles que encuentran en la tecnología un punto de intersección: el
Escuadrón Sudaca, afirma la crítico de arte María Luz Cárdenas, crea una especie de
terrorismo semiótico para cuestionar el imaginario cultural contemporáneo, a través del
recurso gráfico de las vallas publicitarias producidas con técnicas digitales; Enrique
Enríquez, a juicio de la experta, ridiculiza el costumbrismo en pleno ciberespacio, y
Pedro Morales avanza en su investigación sobre el arte y la informática al transformar
el Miranda en la Carraca de Michelena en un profundo estudio de la belleza.
Humanidad transparentada
La propuesta que lleva Nela Ochoa a Tecno-FIA consiste en imágenes
médicas -radiográficas- intervenidas con colores o trasladadas a un soporte tan
cotidiano como el plástico. Dos inquietantes obras de esta artista caraqueña, nacida en
1953, se apoderan del reducido espacio dedicado a la simbiosis arte-tecnología:
Warholiana N° 2 y una cortina-retrato. Ambas son tomografías de cerebros humanos que, de
transversales a frontales, son convertidas en imágenes de una interioridad, generalmente,
asociada a la asepsia hospitalaria (bueno, a la de los recintos médicos tipo ER o Chicago
Hope).
"La tecnología nos ofrece imágenes de nuestro cuerpo que no conocíamos; es como
si éste se estuviera transparentando. No asocio esas imágenes con enfermedades; al
contrario, son una manera de confrontarnos", dice la artista y pionera del videoarte
en Venezuela.
-En su caso, ¿cómo se integran tecnología y arte?
-Para mí, el arte es ciencia y religión, además de arte. En ese sentido, estoy en el
lugar de los filósofos de antes. Mi trabajo es mi religión. A través de las imágenes
médicas pretendo acercarme al ser humano.
-¿Los artistas que usan la tecnología corren el peligro, como sucede con la mayoría
de los mortales, de endiosarla?
-Yo no creo. Claro que los artistas pueden obnubilarse con cualquier tecnología, eso
depende de ellos. Con mi trabajo trato, más bien, de humanizar lo tecnológico. El
videoarte conlleva conceptos que no son tan inocentes. En manos de los artistas, la
tecnología va más allá de su significado etimológico.
-¿Cómo se vincula su trabajo con la realidad?
-Hace cuatro años, presenté en la Sala Mendoza la exposición A plomo, que consistía
en radiografías de personas abaleadas. En esa ocasión, la tecnología me permitió
reflexionar sobre el grado de violencia que se vivía en el país en aquel momento.
Además, la obra tenía mucho humor, porque era necesario contar con una válvula de
escape ante una realidad tan agobiante. Es como una forma de exorcizar los males
nacionales a través de mis obras.
-¿Qué opina de Tecno-FIA 98?
-El día de la inauguración estaba low tech. La computadora de Pedro Morales no estaba
conectada; tampoco la de Enrique Enríquez. Además, casi no había luz. Tecno-FIA estaba
unplugged. Es importante aclarar que las imágenes que se presentan aquí son producidas
por la tecnología y no con ella. Creo que el montaje las aísla un poco, las aparta de
las otras salas. Aun así, es un esfuerzo loable. Yo propondría, para futuras ediciones,
que se le dé dinero a un solo artista para que cree especialmente para la Feria.
Realidades compuestas
Esso Alvarez presenta en Tecno-FIA tres paneles fotográficos
pertenecientes a la serie Mímesis, que este artista y reportero gráfico, nacido en
Maracaibo en 1960, mostró en la VI Bienal de La Habana y en el Centro de Arte
Euroamericano el año pasado. Así, quienes visiten este rincón de la Feria se
encontrarán con los paisajes compuestos por el propio Alvarez: animales, vegetación y
monumentos combinados abruptamente a través de técnicas computarizadas de diseño e
impresión de tinta sobre tela. De aquí, la conexión de su obra con lo digital.
Sin embargo, Alvarez no quiere cegarse con la tecnología: "Muchos creadores se
han obsesionado con lo digital, cuando lo saludable sería que tomaran de la tecnología
lo que les sirva para expresarse. Por eso somos víctimas de un barroquismo visual que no
nos permite ver. Si uno observa las obras de Nam June Paik, Bill Viola, Samy Cucher o
José Antonio Hernández-Diez, encuentra en ellas una disposición del artista a llegar a
lo simple".
Explica Esso Alvarez que la aplicación de la tecnología a la creación artística le
plantea ciertas disyuntivas éticas: "El artista no puede convertirse en un simple
operario de programas de computación. Hay que hacer un buen uso de lo tecnológico sin
que lleguemos a traicionar nuestro propio talento. La tecnología debe ser una herramienta
que agilice el proceso creativo y permita almacenar la obra".
Este fotógrafo, cuyo foco de interés apunta hacia las escenas urbanas, "hacia el
hombre que camina por las calles de cualquier ciudad", como él dice, tiene una
preocupación: "Al usar la tecnología, no sabemos cuánto tiempo va a durar el
soporte. Obviamente, las técnicas de conservación de obras tecnológicas se desarrollan
a pasos acelerados -de hecho, existen aerosoles para protegerlas-, pero te hablo de
países del primer mundo".
-¿Quiere decir que quienes compren alguna de sus piezas deben estar conscientes de que
éstas podrían cambiar?
-Si las compran es porque saben a qué se exponen.
-En términos generales, ¿cómo ve la edición de Tecno-FIA de este año?
-Es muy conservadora, poco agresiva, no en cuanto a las propuesta de los artistas que
participamos en él, sino en la inversión en equipos. Un detalle que me ha llamado
muchísimo la atención es que aquí no están presentes las grandes compañías
trasnacionales de tecnología como la IBM
o la Hewlett Packard. En todo caso, lo importante es que se le dé continuidad a
Tecno-FIA, que no sea una cuestión epiléptica, que se profundice en la investigación
acerca del uso de la tecnología en el arte.
-¿Qué piensa de Internet?
-Es como tener en mi casa a un gran chismoso.
Esso Alvarez prepara una nueva exposición que ha titulado Ora pro nobis (Ruega por
nosotros): "Son 69 fotografías que hablan del poder en Venezuela".
