JUEVES 6 DE JULIO DE 2000 EL NACIONAL -

 

CULTURA

FIA 2000: LA FIESTA DE LAS ARTES VISUALES

Cecilia Ayala:"Me place tener arte entre las manos"

Una de las galerías que se ha convertido en infaltable -durante las nueve ediciones de este evento- ha sido Minotauro, la cual lleva 21 años promoviendo las obras de los jóvenes artistas venezolanos. En esta oportunidad, la muestra invita a un recorrido por los caminos que llevaron a esta agente a hacer sus mejores apuestas durante la década de los 80. Esa misma exhibición se prolongará en su sede, a partir del 16 de julio

ANDREINA GOMEZ

Fotos Ernesto Morgado
Cecilia Ayala es una incansable promotora del arte venezolano

En momentos en que la crisis económica, política y social del país ha obligado a más de uno a hacer sus maletas y marcharse a probar mejor suerte en otras latitudes, Cecilia Ayala se ha empeñado en mantener la confianza sobre el arte de los jóvenes venezolanos. Hace 21 años la Galería Minotauro se instaló en Caracas para colocar en el mercado obras de Jacobo Borges, Alirio Palacios, Edgar Sánchez, Corina Briceño, Luis Caballero, Gaudí Esté, Saúl Huerta, Jorge Pizzani y Pancho Quilici, entre muchos otros. Y hasta ahora se ha proyectado más allá del éxito comercial.

Este última cualidad se debe a la personalidad de su promotora Cecilia Ayala, una encantadora mujer, cuyo temple y habilidad para manejar relaciones -aunque ella asegura todo lo contrario- ha hecho que a lo largo de 50 años haya sabido conquistar hasta a los más difíciles coleccionistas. Para estos últimos son algo más que lo que el término indica: "yo no tengo coleccionistas sino enamorados del arte", expresó para definir el vínculo de afecto que la une a cada uno de sus clientes.

Como es tradición la Galería Minotauro vuelve a estar presente en la Feria Iberoamericana de Arte, ocupando el stand 19. Esta vez, la muestra que ofrece propone un recorrido por los caminos que llevaron a sus representantes a apostar en la década de los 80. Cecilia Ayala consideró como una nueva aventura desvelarle al público los primeros pasos de un grupo de artistas, que ahora gozan de reconocimiento nacional e internacional.

Es así, que dentro de la propuesta que ofrece esta galería podrán observarse cuadros de Alberto Barnola, Nadia Benatar, Jacobo Borges, Luis Caballero, Juan Calzadilla, Jorge Camacho, Agustín Cárdenas, Gerardo Chávez, Carlos Alberto Castillo, Gaudí Esté, José Gamarra, Wifredo Lam, Louis Lutz, Felipe Márquez, Roberto Matta, Gabriela Morawetz, Alirio Palacios, Alicia Penalba, Pancho Quilici, Edgar Sánchez, Harry Schuster, Antonio Seguí, Vladimir Velickovic y Edgar Alvarez Estrada.

Esta misma muestra será ampliada en la sede de la galería Minotauro, a partir del 16 de julio, con nombres como Corina Briceño, Jorge Estrada, Ana Luisa Figueredo, Teresa Gabaldón, Cristóbal Godoy, Oswaldo González, Felipe Herrera, Saúl Huerta, Jorge Pizzani, Edgar Yánez Zapata y Oscar Zañartu.

Pasión por el oficioPese a haberse levantado en el seno de una familia que no mostraba mayores aficiones hacia las expresiones del arte, Cecilia Ayala decidió marcharse a París a estudiar letras y literatura. Allí conoció al director de la galería El dragón y tras contraer matrimonio asumió el compromiso de llevar adelante las gestiones de compra y venta del arte. "En realidad no me jacto, ese galería fue muy famosa porque en el año 56, nadie apostaba por la obra de Magritte y nosotros nos empeñamos en defender el surrealismo, lo fantástico, la poesía y la imaginación", explicó la directora de la galería Minotauro.

Luego, cuando Cecilia Ayala regresó a Caracas -en el año 79- decidió empaparse de todo lo que estaba aconteciendo en el medio cultural, pero con especial atención en el movimiento joven de las artes plásticas venezolanas. Su relación de amistad con los integrantes del movimiento artístico El techo de ballena la llevaron a seguir la senda de la expresión irreverente y sutil de los primeros años de la década de los 80. Desde entonces, Cecilia no ha dejado de confiar en los noveles artistas.

-¿Qué ha significado para usted invertir en el arte venezolano, especialmente en 20 años de dura crisis económica y política?

-Nunca busqué el éxito comercial, ni el beneficio personal por encima del placer de tener arte entre mis manos. Realmente no soy de esos agentes que aplican la fórmula perfecta para ganar a toda costo, tal vez tengo que confesar que soy pésima vendedora. Sin embargo, disfruto mucho lo que hago y la relación humana que he establecido con los artistas y los coleccionistas es lo que ha mantenido en pie a la galería. He sabido tomar decisiones duras o acertadas en un momento determinado, pero en realidad he sido más que una agente la madre y amiga de mis clientes.

-¿Cómo está el mercado del arte venezolano en estos momentos?

-Curiosamente está mejor que hace seis meses. Parece una paradoja pero así es.

-Usted que vive entre Venezuela y Francia, ¿ha estado tentada a cerrar el negocio y quedarse en Europa?

-Para mí sería muy cómodo y irme y no volver a saber nada de este país. Pero soy una de esas venezolanas optimistas. Las relaciones humanas que se pueden establecer aquí, esa amabilidad y calidez nuestra me han hecho unos fuertes lazos. Que la FIA se esté realizando en estos momentos es una prueba de que hay confianza y por eso no falto ni a esta ni a ninguna otra de las más importantes del mundo. Me divierto mucho organizando exposiciones en Hong Kong, en Paris, en Chicago y sobre todo aquí.

 

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