| JUEVES 6 DE JULIO DE 2000 EL NACIONAL - |
CULTURAFIA 2000: LA FIESTA DE LAS ARTES VISUALES Edgar Sánchez: "Cada cuadro es una multitud de preguntas"El artista inaugurará una muestra individual antológica, Piel sobre piel. Tiempo sobre tiempo, en el Museo de Bellas Artes el domingo. En ella revisa 25 años de trayectoria artística en la que ha estado preocupado por entregarse a la pintura y a una figuración que es sólo pretexto para inducir nostalgias y otros sentimientos
EDGAR ALFONZO-SIERRA
Edgar Sánchez está retomando 25 años de su vida, 25 años frente a las telas. El oficio de pintor en este artista le ha significado una carrera que él define "lineal y clara", y que podrá ser apreciada en las salas del Museo de Bellas Artes en una muestra antológica que intenta exhibir los puntos más significativos de esa línea trazada. Sánchez estará desnudo ante el público en lienzos y dibujos, 40 de los primeros y el mismo número de obras de los segundos -que serán expuestos por primera vez-, en un montaje que, bajo la curaduría de Federica Palomero, toma el nombre de Piel sobre piel. Tiempo sobre tiempo. Las palabras del artista son explícitas en cuanto a los contenidos generales de la exhibición: "Aún cuando hay figuración y unas referencias a la realidad, mis obras no son retratos. Mediante la figura humana lo que hago es establecer un vínculo con situaciones intelectuales más ricas en donde se habla del hombre. Es que creo que la pintura es la más subjetiva de todas las artes. La pasión y la emotividad son lo que está más relacionado con estas formas que trabajo en el lienzo". -¿Cuánto tiempo se toma con sus cuadros? -Hay cuadros de un día, otros se toman meses. Y también hay otros que no he podido realizar. Quizá esos son los mejores, porque están llenos de teoría, de formulaciones que se han anunciado promisoriamente pero no han terminado de realizarse. Cada cuadro, en el momento previo a su ejecución, es como una multitud de investigaciones, conocimientos, preguntas y conceptos que rompen justo en el momento de comenzar a pintar. -¿Hacia dónde se dirige su obra? ¿Presiente algún sendero a posteriori? -Mi pintura se mueve hacia mi propio interior. Está dentro de un juego personal en el que confabulo la realidad con la ficción. Los cambios son cada vez más impredecibles, pues uno no es ajeno a esa información a la cual somos sometidos continuamente y a las experiencias por las que pasamos sin controlarlas. Mis piezas son ricas en sentimientos, a veces muy depresivas. -¿La ciudad, muchas veces ambiente de sus cuadros, siempre deprime? -No. Siempre es hermosísima. Es un vasto escenario. La depresión surge en la forma en que uses los ojos para mirarla. Creo ciudades inexistentes, núcleos de imaginación, verdad y fantasía, que pueden ser alegres y tristes o depresivas. Pero más que esto mis ciudades son básicamente nostálgicas. -¿Qué añoran? -Uno puede hacer obras basándose en la ausencia. Mis rostros están configurados para hacer palpables las ausencias. En la nostalgia hay un hecho que me ha permitido convertir lo real en sueño, en una añoranza del pasado. -¿Qué contiene ese pasado? -El pasado es hermoso. La historia es una necesidad de saber quiénes somos en el presente. Sin pasado no hay herencia. El problema está en cómo equilibrar los tres tiempos -presente, pasado y futuro-, sobre todo cuando en el futuro, según pienso, está la gran obra. -¿Ha ensayado otras formas de expresión? -La inquietud por comunicarse es fuerte en el artista. A veces se siente uno corto y desea usar la palabra, lo que es una forma de concientizar los conocimientos adquiridos a través del viaje creativo. Escribo y rompo lo que escribo. Antes, lo hacía cuando estaba triste. Luego fue una manera de relacionarme con los pensamientos y los conceptos, así como de hacer consciente, con nuevas situaciones, la intuición y la búsqueda pictóricas. Esto es algo necesario en el mundo contemporáneo. Aún cuando la pasión te lleve a ciegas al lienzo, se requiere una formación previa y un conocimiento amplio. Esa herencia adquirida en el crecimiento es la que permite expresarse con gran fluidez y completar el proceso creador con mayor firmeza y objetivos más claros. -¿Confiesa otras debilidades artísticas? -Hay una zona común a todos los creadores que nos permite relacionarnos con la literatura, la poesía, la música y cualquier otra expresión. Yo vivo atento a la música, a lo que se escucha en Venezuela y el mundo. Sin estas referencias mi pintura seria un poco desértica. -¿Qué música seleccionaría para alguien que quiere ver sus cuadros? -Cualquier autor barroco. La Pasión según San Juan de Bach, por ejemplo. Las obras de Cauntelouv cantadas por Federica von Stade. -¿Qué cuadro ajeno le gustaría haber firmado? -Ni Rembrandt, ni Velásquez. Sería el de una flores de Fantin Latour, un pintor del siglo XIX, que está en un museo de París que no recuerdo. ¡Qué sensualidad y fuerza en esas flores! Y qué capacidad para escribirlas con tan gran espontaneidad. Me importa la expresión, la fuerza, la pasion o el drama que dan realidad, vida y dimension a la obra. En el arte contemporáneo hay un exceso de intelectualismo que se turna oportunidades con otra tendencia básicamente pasional. A mí particularmente me importa el resultado y la huella personal en él. Sin ella no vale la pena recordar la obra. |
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