| SÁBADO 1 DE JULIO DE 2000 EL NACIONAL |
CULTURAEl Salón Jóvenes con FIA se hace globalCon la participación de artistas venezolanos y extranjeros a partes iguales, esta colectiva, que se inaugura el 5 de julio, en la galería Ateneo de Caracas, llega a su tercera edición bajo la curaduría de Adolfo Wilson
EDGAR ALFONZO-SIERRA
Las condicionantes del Salón CANTV Jóvenes con FIA -no repetir nombres de participantes de ediciones pasadas, con menos de 35 años- orientaron al curador, Adolfo Wilson, a que la versión de este año fuese útil en el entendimiento de lo contemporáneo, y en la que, además, estuvieran registrados artistas venezolanos, ya fuere residenciados en el país o en el exterior, con trayectorias definidas o promisorias. Así lo expresó Wilson, quien añadió: "Este año se ha decidido redimensionar el salón equiparando el número de participantes extranjeros con el de venezolanos, aquellos fueron seleccionados según el catálogo de las galerías participantes en la Feria Iberoamericana de Arte de Caracas del año 2000". Wilson explicó además que "esta característica otorga al salón la posibilidad de convertirse en una confrontación de composición internacional y competitiva diferenciada en el país, ya que no conocemos experiencias análogas". Este año el Salón CANTV Jóvenes con FIA, que tradicionalmente convoca la galería Ateneo de Caracas como espacio de reflexión y confrontación artística, será inaugurado el 5 de julio, a las 11:00 am, y reúne a 20 artistas que presentan obras en distintos formatos: pictórico, dibujístico, fotográfico, de instalación y videográfico. Son ellos los venezolanos Cipriano Martínez, Pablo Ballini, Yucef Merhi, Sandra Vivas, Alessandro Balteo, Angela Bonadies, Alexander Apóstol, María Bernárdez, Leonor Mendoza y Javier Téllez; además de los españoles Roberto Campos, Tucho Molina, Pablo San Juan, Santiago Ydáñez y Sergio Barrera; la colombiana Ana Isabel Adarve Arenas, y los mexicanos Silvana Agostini y Fabián Ugalde. "Hay tres núcleos de interpretación y agrupación de los artistas participantes en esta edición del salón -explicó Wilson-. Uno es el de aquellos creadores en los que se detecta un especial interés en analizar el proceso artístico como objeto, tema y problema del arte mismo. Es el arte revisando su propia mecánica y operatividad, con obras en las que la comunicación tiene un valor determinante. Luego, están los artistas interesados en la investigación del cuerpo humano en múltiples conceptualizaciones. Y una última apunta a aquellos que están trabajando sobre el lenguaje y la gramática pictórica, entre los que encontramos a quienes problematizan el léxico del arte abstracto y a otros que no tienen complejos en tratar lo pictórico desde un ángulo decorativo". Señaló también Wilson que "los trabajos de estos artistas expresan de manera amplia algunas de las diversas tendencias y actitudes adoptadas por la más reciente investigación artística nacional e internacional. Vistas en conjunto, dichas tendencias constituyen una geografía de relaciones, una red de motivaciones comunes en cuyo tramado se puede detectar una identidad de búsquedas e intereses. A pesar de sus diferencias, parecieran nutrirse de una misma fuente, responder a una misma realidad fenomenológica: la convicción de que la comunicación constituye un valor determinante del arte y sus modos de habla, y que lo contemporáneo, como resultado de la expansión de la experiencia creada por el impacto de la tecnología, representa un área vastísima donde el artista puede moverse sin fronteras". Símbolos intervenidosTener plena libertad para crear una obra -en su mayoría de formatos tridimensionales- fue una de las motivaciones que llevó a Pablo Ballini, Sandra Vivas, Alessandro Balteo y Leonor Mendoza a aceptar la invitación a participar en el Salón Jóvenes con FIA. Pablo Ballini asumió una propuesta de mirada directa. Su obra se titula Se me cae la cara de la vergüenza y constituye una intervención abierta de un símbolo patrio. Tomó varias monedas y les quitó la cara de Simón Bolívar como una forma de expresar su preocupación por la situación política y social. "Pensé que en algún momento esta obra podría ofrecer una resistencia o una reacción adversa y no ser aceptada, pero ha sido todo lo contrario. Tal vez, el inconveniente se le presente al espectador, quien puede o no compartir esta forma de expresión, ya que es mi forma de expresar lo que veo y lo que siento está pasando en el país", comentó Ballini. Reto visualLeonor Mendoza escogió un proceso de identificación de imágenes, a través de la diapositiva. La obra se titula Piedra, papel y tijera y propone un juego visual, a través de la proyección de escenas en secuencia rápida. El tema escogido es la lengua y sus implicaciones como sentido del gusto. "Vengo trabajando sobre este elemento desde hace bastante tiempo; lo he estudiado desde el punto de vista fisiológico; luego según la simbología que se puede abordar a través de él. Por ejemplo, puedo hablar sobre el silencio, sobre el acto de degustar, no sólo sabores con el paladar, sino de disfrutar del conocimiento, de la palabra". A causa del besoSandra Vivas tomó una sábana beige, la cual se encuentra intervenida con aceite de ricino, y en la que fueron impresos 89 besos que forman la palabra good bye. De esta forma, la artista estableció la relación entre el arte y su manera de mirar el amor. La obra se llama La última sábana. "Dentro de la pieza hay un elemento casi cursi, romanticón, pero no tiene nada que ver con el kitsch, porque como los besos fueron impresos con aceite y sobre una sábana, apenas se ven. Más bien mi construcción apunta hacia lo poético del romance. El espectador tiene que hacer un esfuerzo para visualizar cada uno de los besos, los cuales están numerados, como una forma de representar ese empeño racional de los seres humanos por medir la expresión del amor. ¿Cómo se puede medir el cariño?, ¿por la cantidad de besos que se dan?". Creación infinitaLa obra de Alessandro Balteo se titula Análisis y consta de un dibujo y la proyección de un video sobre el proceso de realización de la pieza. Pareciera que es una simple forma de explicar cómo es la relación del artista con el arte y el tiempo que se toma para producirlo. Pero la propuesta de Balteo va más allá de una simple exposición de imágenes. "Mi dibujo es completamente abstracto, con un sistema de crecimiento. Está compuesto por una norma que se repite y me interesa que la gente sepa cómo es el proceso de generación de un dibujo. Al final no se sabe si la obra de arte está en el producto, en la acción misma que ejecuta el artista o en el video. Este video es un continuo de 18 minutos que se repite de forma invariable durante la exposición y el propósito es comunicar al público que la manera de crear y la creación misma es infinita".
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