VIERNES 7 DE JULIO DE 2000 EL NACIONAL

 

CULTURA

Antonio Moya expone en la galería Dimaca

"No quiero cargar con el peso de la muerte creativa"

El pintor, que se considera un recién llegado al mundo del arte, presenta lo más reciente de su trabajo en Profundo light. ¿Su norte? Reflexionar en torno a la ligereza del discurso plástico contemporáneo

Pablo Villamizar

Foto HENRY DELGADO
Antonio Moya se autoproclama como uno de los últimos hijos de la modernidad

Antonio Moya se siente hoy, cuando ya ha pasado su medio siglo de vida, como todo un recién llegado al mundo del arte. En efecto, y felizmente consciente de su destiempo en este tiempo, se ha autoproclamado "uno de los últimos hijos de la modernidad". Se siente desnudo, como en la punta de un precipicio plástico. Ya casi no dibuja, pero sí piensa.

Y justamente en esa plataforma de la reflexión, ante la actual crisis de los diversos planteamientos artísticos, es que el creador ha querido establecer su más reciente exposición Profundo light, suerte de montaje crítico en torno a la profundidad o ligereza del discurso plástico contemporáneo. El montaje permanecerá, en la galería Dimaca, de Los Palos Grandes, hasta finales de este mes.

Un total de 35 obras entre pinturas, esculturas y objetos realizados en madera y metal, intentará atrapar el ojo travieso del espectador a través del desarrollo de cinco temas: el cuerpo como figura que carga pesos; los libros, la memoria y el tiempo; la música en el hombre; la fusión del conocimiento con la naturaleza y el concepto de lo fashion dentro del arte de hoy.

El visitante tendrá la oportunidad de apreciar, en dos salas, bibliotecas enteras, fragmentos de cuerpos realizados en madera que se pintan a sí mismos, el disco duro del artista -pieza que reúne en pequeños discos de metal la síntesis de su trabajo plástico- y cuadros sin marcos donde se contextualizan bodegones, animales, fósforos y partituras musicales.

El placer de mirar -¿Y por qué Profundo light?

-Vivimos en una cultura light. Pero la idea no es articular únicamente el problema de esa idea light, sino engranar los conceptos de profundidad y ligereza que se encuentran en los actos de mirar y ser mirado, de crear y ser recreado. Yo me pregunto en la exposición: "¿Hasta qué punto lo mirado es ligero y la profundidad es profundidad y no ligereza?" -¿Y qué responde la muestra?

-Que lo importante es intensificar las miradas. No se ha fijado que cada día se mira menos y se siente más. Se ha perdido el placer de mirar porque la postmodernidad nos remite al espacio espectáculo. Hay pocos espectadores interesados en mirar las cosas.

-¿Por eso ofrece al visitante tanta perspectiva y profundidad a través del color y la textura?

-Sí, quiero que ellos miren. La cultura light tiene esa doble vertiente: se siente lo light, pero no se profundiza.

-Jean Baudrillard dijo que el arte de la contemporaneidad, el de la postmodernidad, no se quería dejar ver.

-Sí, esa tesis está expuesta no tanto visualmente, pero sí como carga existencial e instintiva en la producción de este montaje.

-¿Pero se deja ver Moya en esta exposición?

-Sí, pero no de la misma forma en que siempre me han visto.

-Algunos críticos de arte señalan que el discurso de los creadores contemporáneos atraviesa por una crisis. ¿Cree que la causa de ese trance podría ser la excesiva ligereza conceptual y emocional?

-No, es cuestión del tiempo. Todos los fines de siglo han sido tiempos de crisis creativa porque son para reflexionar. Ahora, cuando ya está instalada la postmodernidad, el principal elemento de esa crisis es que no sabemos con cuál bagaje instrumental, teórico, científico y conceptual se puede atrapar lo intangible. Como creador no quiero cargar el peso de la muerte creativa. No quiero ser el enterrador de Antonio Moya. Para mí es necesario que exista desilusión para ilusionarme de nuevo.

-¿Y el artista venezolano profundiza en torno a su obra?

-No solamente reflexiona sino que forma parte de lo que llamo nuestra partitura de avanzada. Venezuela tiene un traje largo en lo que a la experiencia del trabajo plástico se refiere.

-Ninguno de sus cuadros tiene marco.

-Tienen un marco no enmarcado porque objeto, superficie pictórica y materia se fusionan completamente. Esa es una de las grandes diferencias entre este montaje y mis anteriores. Quise que la existencia del marco no perturbara la concepción estética de la obra.

-¿Y qué es más fuerte en el montaje: lo profundo o lo ligero?

-Mi sensibilidad.

 

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